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Cuánto gana una modelo en Perú: cómo se forma una tarifa real

Equipo editorial de Perú Castings

Cuánto gana una modelo en Perú no tiene una sola cifra, y quien te la suelta sin hacerte antes ninguna pregunta está adivinando. La respuesta citable es esta: en el Perú una modelo cobra por proyecto, no por mes, y cada pago se arma con dos piezas que se negocian por separado. La primera es la tarifa por jornada, que paga su tiempo frente a la cámara, sobre la pasarela o en el stand. La segunda son los derechos de uso, que pagan lo que la marca hace después con su imagen: dónde la publica, en qué territorio, por cuánto tiempo y con qué exclusividad. Un catálogo de medio día para una marca de Gamarra y un comercial de televisión abierta pueden ocupar las mismas horas y pagarse con diez veces de diferencia, porque la segunda pieza es la que más pesa.

Este artículo explica cómo se forma esa tarifa en el mercado peruano, da rangos orientativos en soles por categoría —con la advertencia, repetida a propósito, de que varían con cada campaña—, recorre las temporadas del calendario comercial que suben y bajan la demanda, y termina con lo que casi nadie cuenta: cuánto se cobra al final, después de comisión y retención, y cuántas semanas tarda en llegar la plata. Lo escribimos desde una plataforma que recién abre, sin roster ni cifras propias; lo que sigue es la mecánica del oficio, no una promesa de ingresos.

Cuánto gana una modelo en Perú: por qué la pregunta llega incompleta

Preguntar cuánto gana una modelo es como preguntar cuánto cuesta un pasaje sin decir a dónde vas. Un pasaje del Metropolitano y un vuelo a Iquitos son «pasajes», y nadie esperaría que costaran lo mismo. Bajo la palabra «modelo» conviven la anfitriona que reparte muestras en Mega Plaza un sábado, la chica que hace treinta cambios de ropa en un estudio de Lince para una tienda en línea, la creadora que graba videos verticales desde su cuarto en Trujillo y la protagonista de un spot que se verá en todos los canales durante tres meses. Son oficios distintos aunque la ficha de aplicación sea la misma, y cuánto gana cada una responde a tarifas de modelaje con reglas propias.

En el Perú no existe un tarifario oficial para este trabajo. No hay colegio profesional ni tabla publicada por el Ministerio de Trabajo, y la remuneración mínima vital no aplica porque una modelo que trabaja por proyecto no está en planilla: presta un servicio independiente, emite un recibo por honorarios y negocia cada precio. Eso tiene un lado incómodo (nadie te protege de cotizar mal) y un lado útil: cuando entiendes de qué está hecha una tarifa, puedes leer cualquier propuesta y saber si le falta una pieza.

Por eso desconfía de los «sueldos promedio» de los portales de empleo y de los videos que prometen una cifra mensual. Mezclan anfitrionas de feria, catálogo, comerciales y contenido para redes; promedian jornadas sueltas como si fueran meses completos; y nunca separan lo que se paga por el tiempo de lo que se paga por la imagen. La pregunta útil no es cuánto gana una modelo en general, sino cuánto se cobra por este trabajo concreto, con este uso, en esta fecha.

La anatomía de un pago: tarifa por jornada más derechos de uso

Toda cotización seria en el mercado peruano se descompone en las mismas dos partes. Quien te ofrece «S/ 400 por todo» no usa una fórmula distinta: suma las dos piezas sin mostrarte la cuenta, y normalmente la segunda va valorada en cero. Quien quiere saber cuánto gana por un trabajo tiene que mirar las dos.

La tarifa por jornada: lo que vale tu tiempo

La tarifa por jornada cubre las horas que pasas a disposición de la producción, desde la hora de llamado hasta que la persona a cargo cierra el día. En Lima una jornada completa de fotos o grabación suele pactarse entre ocho y diez horas con descanso para almorzar; la media jornada, entre cuatro y cinco. Los eventos se cotizan por día de seis a ocho horas o por hora; el contenido UGC, por pieza entregada; la pasarela, por desfile, con o sin ensayos.

Tres detalles cambian el valor de esa jornada y conviene dejarlos por escrito. Primero, la hora extra: si el llamado es a las 7 de la mañana en Barranco y la última foto sale a las 8 de la noche, esas horas tienen precio, normalmente una fracción de la tarifa del día. Segundo, el fitting: una tarde previa en la oficina de la marca en San Isidro para medir tallas es trabajo, y se paga aparte o a tarifa reducida, no gratis. Tercero, la movilidad: cruzar Lima a las seis de la mañana desde Independencia hasta Surco cuesta, y en un trato claro se sabe quién lo asume.

Los derechos de uso: lo que vale tu imagen

La segunda pieza nace de una regla que en el Perú está en la ley. El artículo 15 del Código Civil dice que la imagen y la voz de una persona no pueden aprovecharse sin su autorización expresa. Esa autorización es la licencia de uso, y como toda licencia tiene alcance y precio. Lo que la marca compra no es tu jornada: es el derecho a poner tu cara en su web, en su pauta de redes, en un panel de la Vía Expresa o en un comercial, durante un plazo y en un territorio.

Cuanto más amplio sea ese uso, más vale. Un catálogo para la tienda en línea de una marca pequeña puede llevar los derechos de uso incluidos en la tarifa del día, porque la marca solo colgará las fotos en su web y en su Instagram; una campaña con pauta en televisión y vía pública paga la licencia de uso aparte, y a veces por más que la jornada. La diferencia entre licencia y cesión está explicada en la guía sobre derechos de imagen en el Perú y en la página de derechos de imagen de la plataforma.

Las cuatro palancas que mueven los derechos de uso

Cuando una productora o una agencia cotiza la licencia de uso, mueve cuatro variables. Aprenderlas te permite entender un contrato sin abogado al lado, aunque el abogado siga siendo buena idea cuando el monto es alto.

  • Medios. La palanca más pesada. De menor a mayor: web y redes propias de la marca; pauta digital pagada; punto de venta y material impreso en tienda; vía pública (paneles, paraderos, transporte); televisión de señal abierta. Cada medio que se suma encarece la licencia de uso, y la televisión abierta es la que más, porque es la que más gente ve y la que más asocia tu rostro a esa marca.
  • Territorio. Lima Metropolitana, nacional, Latinoamérica o mundial. Casi todo lo que se produce en el país es nacional; cuando una campaña cruza fronteras, el precio sube y a veces se conversa en dólares, aclarando el tipo de cambio y quién asume la diferencia.
  • Duración. Tres meses para una campaña puntual (Día de la Madre, campaña escolar), seis o doce para una línea permanente. La renovación se pacta desde el inicio: si la marca quiere seguir usando las fotos después del plazo, paga de nuevo, con una cifra ya fijada.
  • Exclusividad. Si durante la vigencia no puedes trabajar para otra marca del mismo rubro (otra tienda por departamento, otra bebida, otro banco), renuncias a ingresos, y esa renuncia se paga. Se define por categoría y por plazo; una «exclusividad total» sin límite no se firma por el precio de un catálogo.

Dos variables más aparecen cada vez con más frecuencia y también mueven cuánto se cobra: si la marca puede recortar o editar tu imagen para otros formatos, y si puede alimentar con ella herramientas de inteligencia artificial para generar versiones nuevas. Lo segundo merece una cláusula aparte, con un no explícito o un precio explícito.

Rangos orientativos en soles: la tabla y sus advertencias

Aquí van las tarifas de modelaje que todo el mundo busca, con la letra grande antes que la letra chica. Los rangos que siguen no son una estadística ni un tarifario, y no salen de datos propios de Perú Castings, que todavía no tiene bookings que medir. Son la horquilla en la que suelen moverse las propuestas que circulan en Lima para trabajo formal, con recibo por honorarios de por medio. En provincias los montos suelen ser más bajos; los extremos se pisan entre categorías; una marca grande y un emprendimiento de Gamarra pagan distinto por la misma jornada; y todo cambia de un año a otro. Úsalos para detectar una oferta fuera de rango y para saber cuánto se cobra en tu categoría, no para exigir una cifra.

Tipo de trabajo Unidad de cobro Rango orientativo (S/) Qué lo mueve hacia arriba
Anfitriona, impulsadora o promotora Día de 6 a 8 horas S/ 80 – S/ 200 Feria grande, idioma extra, jornadas largas, coordinación de equipo
Extra o figurante en comercial Jornada de grabación S/ 100 – S/ 300 Horas reales, si tu rostro se distingue en el plano
Catálogo y e-commerce Media jornada o jornada completa S/ 150 – S/ 600 Número de cambios, experiencia, uso en pauta y no solo en la web
Contenido UGC Por video entregado S/ 150 – S/ 800 Duración, cantidad de piezas, uso pagado del video por la marca
Pasarela y desfile Por desfile S/ 200 – S/ 800 Diseñador, ensayos previos, ciudad, cobertura de prensa
Comercial o campaña publicitaria (solo jornada) Jornada de grabación S/ 800 – S/ 3 000 Protagonista frente a secundaria, productora, alcance del cliente
Derechos de uso de una campaña Por licencia Desde media jornada hasta varias jornadas Medios, territorio, plazo, exclusividad

Léela con esto en mente. Cuánto gana una principiante suele estar en el piso de cada fila, y eso es normal. Un catálogo en la parte alta del rango suele implicar que la marca usará las fotos en publicidad pagada, no solo en su web. Y una cifra muy por encima del techo de su fila, sin explicación, no es una buena noticia: es una señal para preguntar qué uso, qué exclusividad o qué condición no mencionada viene escondida, porque en este mercado nadie paga de más por gusto.

Cuánto gana una modelo en Perú según el trabajo: cinco escenarios

Los ejemplos que siguen están construidos para mostrar la aritmética. No son cotizaciones reales ni casos de la plataforma; sirven para ver cómo las dos piezas se suman de forma distinta según el trabajo y cuánto gana quien lo hace.

Catálogo para una marca de Gamarra. Media jornada en un estudio de Jesús María, veinticinco cambios de ropa, fotos para la web y el Instagram de la marca durante un año, sin pauta pagada. Se cotiza una tarifa por jornada de S/ 250 con el uso incluido, porque el alcance es mínimo. El recibo por honorarios queda por debajo de S/ 1 500, así que no hay retención. Cuánto gana una modelo aquí: S/ 250 y, si el trabajo es bueno, un cliente que repite cada temporada.

Campaña del Día de la Madre para una tienda por departamento. Jornada completa de fotos y video más un fitting previo; uso en redes con pauta, paneles en vía pública y material en tienda; territorio nacional, tres meses, con exclusividad en el rubro durante ese plazo. La jornada se cotiza en S/ 1 200; los derechos de uso, en S/ 2 000; el fitting, en S/ 200. Total S/ 3 400 brutos. Como la empresa es agente de retención y el recibo supera S/ 1 500, retendrá el 8 % salvo que tengas aprobada la suspensión de retenciones ante SUNAT. Cuánto gana una modelo en este caso depende más de la licencia que del día de trabajo.

Cuatro días como anfitriona en una activación de Cyber Days. Stand en un centro comercial de Independencia, jornadas de siete horas, uniforme provisto, movilidad por tu cuenta. Se pacta S/ 120 por día. Cuánto gana la anfitriona: S/ 480 al cierre de la campaña, pagados normalmente entre diez y quince días después contra recibo. No hay derechos de uso, salvo que la marca grabe la activación para sus redes, y ahí toca preguntar. El detalle de este trabajo está en la guía sobre anfitrionas e impulsadoras en el Perú.

Tres videos UGC para una marca de cuidado personal. Los grabas tú, con tu celular, en tu casa de Arequipa, con guion aprobado; entregas tres piezas verticales de treinta segundos a S/ 250 cada una. La marca pide además usar los videos como anuncios pagados durante tres meses: eso es uso pagado y se cobra como recargo, digamos un 30 % adicional. Cuánto gana la creadora: S/ 975. Cómo se arma esa cuenta está en la guía para creadoras de contenido UGC en el Perú.

Extra en un comercial de televisión. Doce horas en un set en el Callao, cerca del aeropuerto, esperando la mayor parte del tiempo, para aparecer desenfocada al fondo de una escena de familia. Cuánto gana la extra: S/ 180 por la jornada, con el uso incluido porque su rostro no se distingue. Cuánto se cobra por la exposición: nada, porque no la hay. Es trabajo digno y sirve para conocer un set, pero no es una campaña.

El buy out y la frase «todos los medios, todo el territorio, a perpetuidad»

Un buy out es un pago único que compra un uso amplio de tu imagen: varios medios, territorio extenso, plazo largo o indefinido. No es una trampa en sí mismo; muchas campañas grandes se cierran así porque a la marca le resulta más simple que renovar cada seis meses. El problema aparece cuando el buy out viene escondido dentro de una tarifa por jornada de catálogo, o cuando se redacta con la frase del título.

«Todos los medios, todo el territorio, a perpetuidad» significa que la marca puede usar esas fotos en cualquier formato, en cualquier país, para siempre, sin volver a pagarte ni pedirte permiso. Firmar eso por S/ 300 es regalar la segunda pieza del pago. Firmarlo por una cifra que compense de verdad es una decisión legítima, sabiendo que dentro de cinco años podrías ver tu cara en un panel de la Panamericana Sur anunciando algo con lo que ya no tienes relación.

Cómo leer un buy out sin miedo: pide que la licencia de uso diga medios concretos, territorio concreto y un plazo con fecha de fin; que la renovación tenga precio desde ahora; que la exclusividad, si existe, tenga rubro y plazo; y que quede escrito qué pasa con tu imagen en herramientas de inteligencia artificial. Si el cliente no puede responder esas cuatro preguntas, la propuesta no está madura, y una cifra sobre una propuesta inmadura no significa nada.

Del bruto al neto: comisión, retención de SUNAT y gastos

Cuánto gana una modelo en bruto y cuánto cobra en neto son dos números distintos. Entre los dos se cruzan tres descuentos que conviene calcular antes de decir que sí.

El primero es la comisión de la agencia, si trabajas con una. En el Perú una agencia seria gana un porcentaje del trabajo que te consigue, nunca una cuota de inscripción, y ese porcentaje tiene que estar en tu contrato de representación antes del primer booking. Pregunta siempre si la tarifa es «neta para ti» o «bruta antes de comisión»: es la fuente más frecuente de decepciones el día de pago.

El segundo es la retención de SUNAT. Como trabajadora independiente emites un recibo por honorarios electrónico con tu RUC, y ese ingreso es renta de cuarta categoría. Cuando quien paga es una empresa (agente de retención) y el recibo supera S/ 1 500, la empresa retiene el 8 % y lo entrega a SUNAT a tu nombre como adelanto de tu impuesto anual. Puedes evitarlo si tienes aprobada la suspensión de retenciones, que se solicita en línea cada año cuando tus ingresos proyectados no superan el umbral que SUNAT fija; el umbral cambia y hay que verificarlo en su portal. El paso a paso para sacar RUC, emitir el recibo y pedir la suspensión está en la guía sobre recibo por honorarios para modelos.

El tercero son los gastos que el trabajo te carga: movilidad de ida y vuelta (y un taxi de noche si el set cierra tarde en Barranco o en el Callao); maquillaje base si la producción no lleva maquilladora; el polo blanco y el jean que te piden llevar «por si acaso»; el fitting que nadie mencionó; pasajes y hospedaje si la grabación es en Ica o en Piura y la marca no los cubre. Ninguno es enorme por separado, pero sobre una tarifa de S/ 200 pesan mucho. Anótalos: sirven para saber cuánto gana una modelo de verdad y para negociar la siguiente cotización con números en la mano.

Un caso aparte es el trabajo en eventos con horario fijo, subordinación y continuidad durante semanas. Ahí puede haber una relación laboral encubierta, con derechos que el recibo por honorarios no reconoce, y eso es competencia del Ministerio de Trabajo y de SUNAFIL. No es lo común en una jornada de fotos, pero conviene saberlo si te ofrecen «tres meses de anfitriona, todos los días, con recibo».

Temporadas: el calendario comercial peruano manda sobre la tarifa

Las tarifas de modelaje no suben y bajan por capricho: siguen el calendario de ventas del país. Saberlo sirve para prever los meses vacíos y para no aceptar cualquier cifra en la semana en que todos necesitan modelos a la vez.

  • Enero a marzo. Verano y campaña de playa: sesiones en balnearios del sur de Lima como Asia y Punta Hermosa, ropa de baño, protector solar, bebidas. Se solapa con la campaña escolar de febrero y marzo (uniformes, zapatillas, mochilas), que mueve catálogo y anfitrionas en tiendas. En regiones, el Concurso Nacional de Marinera en Trujillo (enero), el Carnaval de Cajamarca y la Fiesta de la Candelaria en Puno (febrero) contratan anfitrionas y producción local.
  • Marzo y abril. Se graba y fotografía casi todo lo del Día de la Madre, que cae el segundo domingo de mayo y es la fecha comercial más fuerte después de Navidad. Primer pico serio del año para catálogo, comerciales y contenido.
  • Mayo y junio. Día del Padre (tercer domingo de junio), más chico, y el arranque de la garúa limeña, que empuja las sesiones «de verano» a interiores o a la costa norte. En Cusco, el Inti Raymi del 24 de junio mueve turismo y eventos.
  • Junio y julio. Fiestas Patrias (28 y 29 de julio) llegan con la gratificación de julio, y el comercio lo sabe: campañas de electro, viajes, ropa y bebidas se producen en junio y la primera quincena de julio.
  • Agosto y septiembre. El valle más largo del año: cielo gris, poco presupuesto después de Fiestas Patrias, pocas convocatorias. Es el momento de ordenar portafolio y recibos, no de desesperarse.
  • Octubre y noviembre. Vuelve el movimiento con Cyber Days y CyberWow, que disparan el catálogo y el contenido para tiendas en línea; Halloween y el Día de la Canción Criolla (31 de octubre) traen activaciones; y desde octubre se produce todo lo de Navidad.
  • Diciembre. Con la gratificación de diciembre, el pico absoluto: anfitrionas en centros comerciales, lanzamientos, eventos corporativos. Casi nada se fotografía ya, pero los eventos llenan la agenda.

Dos consecuencias prácticas. La primera: en un pico, cuánto se cobra por una convocatoria de última hora para mañana a las 7 no tiene por qué ser lo mismo que por la misma jornada pedida con tres semanas de aviso; es razonable cotizarla más alto. La segunda: mucho de lo que trabajas en noviembre y diciembre se cobra en enero o febrero, así que el pico de trabajo y el pico de plata no coinciden. Conviene tenerlo en la cabeza al planear el verano.

Pagos y plazos: cuándo llega la plata de verdad

Es la parte que más frustra a quien empieza y la que menos se explica. Una modelo que sabe cuánto gana pero no cuándo cobra tiene la mitad de la información. En el mercado peruano una tarifa se pacta en soles y se paga, casi siempre, por transferencia bancaria contra recibo por honorarios electrónico. Lo que cambia mucho es el plazo.

  • Al terminar o dentro de la semana. Habitual en marcas pequeñas, fotógrafos que producen para terceros y algunos eventos. Es lo mejor para tu caja y es razonable pedirlo cuando el monto es bajo.
  • A quince o treinta días. El estándar de agencias y productoras: emites el recibo al terminar y la fecha de pago corre desde ahí. Treinta días es un plazo normal, no una mala señal.
  • A cuarenta y cinco o sesenta días. Frecuente en empresas grandes con procesos de compra: la producción emite una orden de servicio, tú emites el recibo, alguien da la conformidad y el pago entra en una programación mensual. Es lento, pero suele ser seguro si la orden existe. Pregunta el día de pago programado y guarda el número de orden.
  • Al cierre de campaña. Lo usual en activaciones y ferias para anfitrionas: se paga cuando termina el evento, o de forma quincenal si dura más.

Para que ese plazo se cumpla, deja fijados por escrito, antes de la jornada, cinco datos: a quién emites el recibo (agencia o cliente final), si habrá retención, la fecha de pago, quién asume movilidad y hora extra, y qué pasa si el cliente cancela con menos de veinticuatro horas (lo normal es una compensación parcial). Un mensaje de WhatsApp con esos puntos y un «conforme» de vuelta ya es un acuerdo que puedes mostrar después.

Si la fecha pasa y la plata no llega, el camino es el civil: reclamo por escrito, carta notarial si el monto lo justifica, conciliación extrajudicial y, en último caso, el juzgado. Guarda contrato, chats, recibo y fotos del trabajo entregado. INDECOPI protege al consumidor, no a quien presta el servicio, así que no es la vía para cobrar una jornada; sí lo es cuando te vendieron un curso o un book con promesas falsas. Y nunca, bajo ninguna explicación, se paga para cobrar: ni «comisión de activación» ni «adelanto de gestión».

Cuánto gana una modelo cuando recién empieza

La honestidad completa exige decir esto: la mayoría de las mujeres que aplican a plataformas y agencias en el Perú no llega a emitir un solo recibo por honorarios de modelaje. No porque el proceso esté amañado, sino porque los perfiles que un cliente pide en una fecha concreta son pocos y específicos, y porque muchas se retiran ante la irregularidad de los primeros meses. Quien lo sabe antes decide mejor.

Para quien sí empieza a trabajar, los primeros meses se parecen a esto: una jornada de catálogo suelta, un evento de fin de semana, un video UGC para una marca chica, semanas sin nada, y luego dos llamados en la misma semana previa al Día de la Madre. Cuánto gana una modelo en esa etapa se mide por año, no por mes, y casi nunca alcanza para dejar la chamba principal o los estudios. No es fracaso: es la forma normal del oficio, y la mejor protección es otra fuente de ingresos mientras el portafolio y los contactos crecen.

La diferencia entre una principiante y una modelo con trayectoria no está tanto en cuánto gana por una jornada de catálogo, donde la tarifa por jornada se mueve en rangos parecidos, sino en dos cosas: la llaman para campañas, donde los derechos de uso multiplican el pago, y sabe cotizar la licencia en vez de regalarla. Es decir, cuánto gana una modelo depende más de entender la segunda pieza que de subir la primera.

Sobre los intercambios: trabajar sin cobrar a cambio de fotos tiene sentido cuando ambas partes ganan algo (un fotógrafo que arma portafolio y tú que armas el tuyo). No lo tiene cuando una marca que vende ropa quiere «pagarte con exposición» y publicar las fotos en su tienda: eso es un catálogo, y un catálogo se paga.

Cómo cotizar sin adivinar: lo que se pregunta antes de dar una cifra

Dar un precio no es adivinar un número que le guste al cliente: es responder con información. Antes de decir cuánto se cobra, haz estas preguntas, con calma y sin vergüenza. Un cliente serio las espera; uno que se incomoda te está diciendo algo.

  1. ¿Qué se produce exactamente: fotos, video, ambos, y cuántas piezas finales?
  2. ¿En qué medios se usará mi imagen: web propia, pauta pagada, tienda, vía pública, televisión?
  3. ¿En qué territorio y por cuánto tiempo, con fecha de fin?
  4. ¿Hay exclusividad? ¿De qué rubro y por cuánto tiempo?
  5. ¿Cuál es la hora de llamado, cuántas horas dura la jornada y cómo se paga la hora extra?
  6. ¿Hay fitting previo y se paga?
  7. ¿Quién asume movilidad, maquillaje y, si aplica, pasajes y hospedaje?
  8. ¿La cifra es neta para mí o bruta antes de comisión y retención?
  9. ¿A quién emito el recibo y cuál es la fecha de pago?
  10. ¿Habrá contrato o al menos un acuerdo escrito con todo lo anterior?

Con las respuestas, la cotización se arma sola: «Mi tarifa por jornada es de S/ X; los derechos de uso para redes con pauta, nacional, seis meses, los cotizo en S/ Y; fitting y hora extra aparte». Separar las dos piezas tiene una ventaja que se nota a la segunda campaña: cuando el cliente pide más uso, ya sabe que eso tiene precio y no lo negocia como un favor.

Una recomendación de registro. Lleva una hoja de cálculo con cada trabajo: fecha, cliente, jornada, uso, monto bruto, retención, neto, fecha de pago prometida y fecha real. En seis meses tendrás tus propias tarifas de modelaje, las únicas que reflejan tu mercado, tu ciudad y tu categoría, y la respuesta a cuánto gana una modelo en tu caso dejará de ser una adivinanza.

Señales de que te están cotizando mal

No hace falta experiencia para detectar una mala propuesta; hace falta la lista. Cualquiera de estas señales justifica preguntar más, y dos juntas justifican decir que no.

  • Una cifra «por todo», sin separar jornada y uso, para una campaña que claramente va a pauta o a vía pública.
  • Una licencia de uso perpetua, mundial y en todos los medios dentro de un trabajo pagado como catálogo.
  • «Te pagamos con exposición» viniendo de una marca que vende producto.
  • Exclusividad de rubro sin plazo y sin precio.
  • Pago «cuando el cliente nos pague», sin fecha ni orden de servicio.
  • Pago en efectivo sin recibo, o la sugerencia de no emitir recibo por honorarios «para que no te retengan».
  • Una tabla de tarifas de modelaje «oficial» que alguien te vende o te exige seguir.
  • Cualquier cobro previo: inscripción, book obligatorio con su fotógrafo, curso, «activación del perfil».
  • Citas para «cerrar la tarifa» en un hotel, un departamento o de noche, en vez de una oficina, un estudio o una videollamada.
  • Una cifra mensual fija, o una respuesta a cuánto gana una modelo, dadas sin haberte preguntado uso ni plazo: el trabajo es por proyecto.

Las tres últimas ya no son cotizaciones malas: son señales de fraude, y la política antifraude de la plataforma explica cómo verificar a quien te convoca y dónde denunciar.

Preguntas frecuentes

¿Entonces cuánto gana una modelo en Perú al mes?

No hay un monto mensual porque el trabajo es por proyecto y no existe un tarifario oficial. Una modelo cobra por jornada más derechos de uso, y esas dos piezas se negocian en cada campaña. Los rangos orientativos por trabajo están en la tabla de este artículo y varían por categoría, ciudad, temporada y cliente; cualquier cifra mensual prometida antes de conocer el trabajo es inventada.

¿Cuánto gana una modelo principiante frente a una con experiencia?

En catálogo y eventos, la tarifa por jornada de una principiante suele estar en el piso de cada rango, y la de una modelo con trayectoria no está tan lejos. La diferencia grande aparece en las campañas: a la modelo con experiencia la llaman para trabajos con derechos de uso amplios y sabe cotizarlos aparte. Se gana más por entender la licencia que por tener años.

¿Cuánto se cobra por los derechos de uso si la campaña sale en televisión?

Se cobra aparte de la jornada, y la televisión de señal abierta es el medio que más encarece la licencia porque es el de mayor alcance. El precio depende del territorio (normalmente nacional), del plazo (tres, seis o doce meses) y de si hay exclusividad de rubro. En campañas de ese tipo los derechos de uso pueden igualar o superar varias veces la tarifa del día de grabación.

¿Es normal que me paguen a treinta o sesenta días?

Sí. Treinta días desde la emisión del recibo por honorarios es el plazo estándar de agencias y productoras en el Perú; cuarenta y cinco o sesenta días es habitual en empresas grandes con orden de servicio y conformidad. Lo que no es normal es que no exista fecha de pago ni documento que la respalde. Pide ambos antes de la jornada.

¿Cuánto gana una modelo de catálogo en Gamarra o en una tienda por departamento?

Una jornada de catálogo suele moverse en un rango orientativo de S/ 150 a S/ 600, con el uso en web y redes propias incluido cuando el alcance es pequeño. Una marca de Gamarra normalmente está en la parte baja y paga rápido; una tienda por departamento paga más, sobre todo si usará las fotos en pauta, pero a treinta o sesenta días y con retención del 8 % si el recibo supera S/ 1 500.

¿Debo cobrar en dólares si la marca es extranjera?

Puedes, siempre que quede escrito el monto, la moneda, el tipo de cambio de referencia y quién asume las comisiones de la transferencia. Para producciones internacionales es común conversar en dólares; dentro del Perú, cuánto se cobra se pacta en soles. En ambos casos emites recibo por honorarios y declaras el ingreso ante SUNAT.

¿Cuánto gana una modelo como anfitriona o impulsadora por día?

Un día de seis a ocho horas en feria, activación o punto de venta suele pactarse en un rango orientativo de S/ 80 a S/ 200, con uniforme provisto y pago al cierre de la campaña o de forma quincenal. Sube en ferias grandes, con idiomas o coordinando equipo; baja en provincias. No incluye derechos de uso, salvo que la marca grabe la activación para publicidad.

¿Aplicar a Perú Castings me da una tarifa mínima?

No. La plataforma es nueva, no tiene roster ni clientes que nombrar y no fija cuánto gana nadie: aplicar no abre por sí solo la puerta a castings, bookings ni ingresos. Lo que sí ofrece es evaluación manual gratuita y el compromiso de que cualquier trabajo futuro se presente con jornada, uso y plazo de pago separados y por escrito.

Aplicar no cambia la aritmética

Si algo debería quedar de este artículo es una fórmula y una costumbre. La fórmula: pago = tarifa por jornada + derechos de uso, menos comisión, retención y gastos, cobrado en un plazo pactado. La costumbre: preguntar todo antes de dar una cifra y anotar todo después de cobrarla. Con eso, cuánto gana una modelo en Perú deja de ser un misterio de foro y pasa a ser un cálculo que haces tú, campaña por campaña.

Si quieres entrar a nuestro proceso de selección, puedes aplicar a Perú Castings sin pagar nada y sin book profesional. Te lo decimos con las mismas palabras que usaríamos para cualquier otra propuesta: es una plataforma que recién abre, todavía sin trabajos que repartir, y enviar tu perfil no asegura representación ni bookings. Lo que sí puedes esperar es que, cuando exista una convocatoria, la cuenta llegue completa y clara, para que la respuesta a cuánto gana una modelo en tu caso la decidas con información y no con humo.