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Eventos, ferias y punto de venta

Promotoras, anfitrionas e impulsadoras en el Perú

Es el segmento que más puertas abre y el que peor se explica. Esta página cuenta cómo se trabaja de verdad en activaciones, ferias y punto de venta peruanos: qué hace cada rol, dónde está la demanda, cómo manda el calendario comercial del país, qué condiciones son normales y cuáles son señal de alarma, y qué datos necesita traer una marca para que su pedido se pueda cotizar. La escribe Perú Castings, una plataforma recién abierta que está armando su directorio. Postular es gratis, para mujeres de 18 años o más residentes en el Perú, y nada de lo que leas aquí asegura una jornada.

Tres oficios que el habla diaria mezcla y el brief separa

Conviene empezar por las definiciones, porque de ellas dependen la jornada, el perfil y el precio. Una promotora es la profesional que ejecuta una activación de marca fuera del anaquel: arma la dinámica, aborda al público, entrega la muestra y captura lo que la campaña pidió capturar. Una impulsadora trabaja dentro del punto de venta, al costado del producto, y su objetivo es que quien está mirando la percha se decida en ese mismo momento. Una anfitriona se mueve donde hay invitados, agenda y protocolo: acredita, ubica, informa y hace que el programa avance sin baches. Son tres funciones distintas, con tres ritmos distintos, y cotizarlas como si fueran una sola es el primer error de casi todos los pedidos improvisados.

Mucha gente llega a este segmento buscando «modelos para eventos», y la búsqueda se entiende: lo primero que se ve es una persona bien presentada representando a una empresa. Pero lo que la empresa contrata no es una fotografía en movimiento. Contrata a alguien capaz de sostener un argumento de producto durante ocho horas, de leer si quien pasa quiere conversar o solo quiere la muestra, de decir «no» cuando el público pregunta algo que la marca no puede prometer, y de anotar al cierre lo que ocurrió en el piso. La imagen es el envase; el contenido es comercial.

Ese matiz tiene una consecuencia legal que rara vez se menciona en las convocatorias. Lo que una promotora afirma frente al público compromete a la marca ante INDECOPI del mismo modo que lo haría un anuncio, porque el Código de Protección y Defensa del Consumidor no distingue entre un spot y una conversación de pasillo. Por eso los briefs bien hechos llegan con dos listas: lo que sí se puede decir del producto y lo que está prohibido afirmar. Cuando esa segunda lista no existe, quien queda expuesta es la persona que está en el stand.

Y una aclaración que preferimos hacer temprano, no al final. Perú Castings recién está abriendo. No tenemos equipos rodando hoy, no tenemos marcas que enseñar como clientes ni campañas anteriores que exhibir, y no vamos a inventarlas para que esta página se vea más llena. Lo que existe es un proceso: un formulario gratuito, una revisión hecha por personas y una convocatoria de talentos fundacionales abierta mientras se arma el directorio. A las candidatas les decimos que postular no equivale a quedar seleccionada; a las marcas les respondemos con los perfiles que de verdad tenemos evaluados.

Los seis frentes donde ocurre el trabajo de campo

Un mismo perfil rota entre varios de estos formatos a lo largo del año. Saber cuál te están pidiendo cambia el uniforme, la energía y hasta los zapatos con los que sales de casa.

Ferias y congresos

Stands en ferias sectoriales, ruedas de negocio y congresos profesionales. Recepción de visitantes, registro de contactos, explicación de ficha técnica y apoyo directo al equipo comercial de la marca. En ferias B2B como las que organiza PromPerú, el público es comprador y el trato se parece más al de una asistente comercial que al de una promotora de pasillo.

Activaciones en centro comercial

Islas en el pasillo central, dinámicas con premio, cabinas de foto y muestreo masivo en recintos de alto tráfico como Jockey Plaza, Real Plaza, Larcomar o Mega Plaza, y sus equivalentes en Arequipa, Trujillo, Chiclayo o Piura. Fines de semana largos, público familiar, ruido constante y una energía que tiene que llegar entera hasta la noche.

Impulso en punto de venta

Turnos en góndola dentro de supermercados y tiendas por departamento, casi siempre de jueves a domingo, que es cuando entra el tráfico. La impulsadora responde a dos autoridades a la vez: la marca que la contrata y la tienda que la aloja, con sus propias reglas de ingreso, fotocheck, refrigerio y zonas restringidas.

Eventos corporativos y protocolo

Lanzamientos, aniversarios de empresa, premiaciones, convenciones de fuerza de ventas e inauguraciones, sobre todo en hoteles y centros de convenciones de San Isidro, Miraflores y Surco. Jornadas más cortas y más exigentes en presentación, listas de invitados y manejo de tiempos. Es donde el término anfitriona se usa con mayor propiedad.

Muestreo en vía pública y campus

Volanteo dirigido, degustación en exteriores, activaciones frente a estaciones del Metropolitano o de la Línea 1, ferias universitarias y eventos deportivos. Requiere voz proyectada, permisos municipales gestionados por la marca y, en verano, protector solar tratado como equipo de trabajo y no como accesorio.

Canal tradicional y trade

Rutas por bodegas, mercados y farmacias de barrio con material de exhibición y levantamiento de información del punto. Es el frente menos vistoso y uno de los más constantes: cubre varias tiendas por jornada y enseña más de comercio peruano que cualquier curso.

El mercado peruano de activaciones, visto desde el piso

La demanda de personal de campo en el Perú no la genera la publicidad: la genera la distribución. Cada marca que vende en canal moderno pelea centímetros de percha contra sus competidoras, y la forma más barata de ganar esa pelea sigue siendo poner a alguien al lado del producto para explicarlo. A eso se suma un país donde el canal tradicional —bodegas, mercados, farmacias de barrio— continúa moviendo una porción enorme del consumo diario, lo que obliga a las marcas a trabajar dos circuitos paralelos con equipos distintos.

El paisaje del retail ayuda a ubicarse. Conviven tiendas por departamento como Saga Falabella, Ripley y Oechsle; cadenas de supermercados como Plaza Vea, Tottus, Wong y Metro; y centros comerciales que concentran el tráfico de fin de semana. Ninguna de esas empresas es cliente de esta plataforma ni tiene relación con ella: se nombran porque son el terreno físico donde ocurre el oficio, igual que se nombra el clima al hablar de una jornada en exteriores.

Lima Metropolitana concentra la mayor parte del trabajo, y no solo por tamaño. Ahí están las áreas de marketing, las agencias de campo y los recintos con aforo grande, y ahí vive cerca de un tercio de la población del país según el INEI. Pero el mapa no termina en la Panamericana. Arequipa, Trujillo, Chiclayo, Piura, Cusco, Huancayo, Ica, Tacna e Iquitos tienen retail moderno, ferias regionales y presupuestos locales, y en muchos casos las marcas prefieren contratar anfitrionas de la ciudad antes que pagar pasajes y hospedaje desde la capital. Para quien vive en provincias, eso es una ventaja concreta y no un consuelo.

Hay un segundo motor que se subestima: el comercio electrónico empujó las activaciones en lugar de reemplazarlas. Cuando una marca invierte en campañas como los Cyber Days de la Cámara de Comercio de Lima o el CyberWow que impulsa CAPECE, necesita presencia física que sostenga la recordación, stands que capten registros y personal en tienda que resuelva la duda que la ficha en línea no resolvió. El resultado es que el mismo mes puede pedir contenido digital, fotografía de producto y equipo de piso. Ese cruce lo explicamos también desde el lado del set en la página de modelos para catálogo y e-commerce.

La confección y la moda aportan su propio flujo. El emporio comercial de Gamarra, en La Victoria, es el mayor conglomerado textil y de confección del país y produce sus propias ferias, lanzamientos de temporada y activaciones de galería. Las marcas que trabajan algodón pima o alpaca —esta última con fuerte procesamiento en Arequipa— participan en ferias B2B como Perú Moda y Perú Moda Deco, organizadas por PromPerú con orientación exportadora, donde el inglés y el trato ejecutivo valen más que cualquier otra habilidad de imagen.

Por último, el clima manda más de lo que parece. El invierno gris y húmedo de Lima, entre junio y septiembre, empuja las activaciones bajo techo; el verano de enero a marzo las saca a los balnearios del sur. En Arequipa, Cusco, Puno o Huancayo la radiación ultravioleta es alta todo el año, y en la selva el calor húmedo cambia el uniforme y multiplica el consumo de agua. Un brief que no dice si el trabajo es bajo techo o a la intemperie está incompleto.

Quién es quién dentro de un equipo de campo

Una campaña mediana casi nunca contrata un solo rol. Combina perfiles con funciones separadas y con responsabilidades que no deberían mezclarse en el terreno, porque cuando se mezclan el día se estira y alguien termina haciendo dos trabajos por uno. Este es el vocabulario que usamos en cada propuesta y que cualquier proveedor serio debería usar también.

  • Promotora de activación

    Ejecuta la dinámica frente al público, aborda, explica y entrega la muestra. Se la mide por contactos válidos, muestras colocadas y calidad del aborde, nunca por cuántas personas interceptó a la fuerza.

  • Impulsadora de punto de venta

    Vive junto al producto en góndola: comunica la promoción vigente, resuelve la duda frente al anaquel, ordena la exhibición y avisa cuando falta stock. Su resultado se lee en las unidades movidas durante el turno.

  • Anfitriona de protocolo

    Recibe, acredita, ubica y orienta en congresos, lanzamientos y eventos corporativos. Trabaja con lista de invitados y con reloj: su éxito es que nadie se pierda y que el programa arranque a la hora.

  • Embajadora de marca

    El mismo rostro a lo largo de varias fechas de una campaña, con dominio profundo del producto y continuidad frente al público. Suele implicar uso de imagen en piezas de contenido, y ese uso se pacta aparte y por escrito.

  • Maestra de ceremonias

    Conduce con micrófono: presenta, sostiene los tiempos del programa y resuelve el imprevisto en vivo sin que el público lo note. Es un perfil de locución y criterio, y se cotiza en otra escala.

  • Coordinadora de campo

    La bisagra entre la marca y el equipo: reparte turnos, controla material, resuelve incidencias con la tienda y arma el reporte de cierre. En campañas de varias sedes es la diferencia entre una operación y un desorden con uniforme.

El calendario comercial peruano ordena el año entero

Ningún segmento del sector depende tanto de las fechas. La agenda de una promotora no sigue el año laboral sino el año del comercio, con picos muy altos y valles largos, y entender ese ritmo sirve para dos cosas: estar disponible cuando de verdad se contrata y no sacar conclusiones tristes durante los meses flojos. Las decisiones de contratación suelen tomarse entre una y tres semanas antes de cada pico, así que la disponibilidad hay que dejarla clara con anticipación.

Para una marca, el mismo calendario funciona al revés: si el pedido llega la semana del pico, el equipo disponible será el que sobró y no el que hacía falta. Estas son las ventanas que mueven la aguja en el Perú.

  • Verano y campaña de playa (enero a marzo)

    Bebidas, helados, protección solar y telefonía activan en los balnearios del sur de Lima y en las playas del norte. Jornadas al aire libre, calor y público familiar. Es también la temporada de las activaciones más físicas del año.

  • Campaña escolar (febrero y marzo)

    Útiles, uniformes, calzado escolar, mochilas y ofertas de institutos llenan tiendas por departamento y librerías grandes de impulsadoras. Se contrata en volumen y con turnos largos de fin de semana.

  • Día de la Madre (segundo domingo de mayo)

    La fecha comercial más fuerte del año después de Navidad. Perfumería, belleza, joyería, electrodomésticos y calzado concentran la demanda en las dos semanas previas, muchas veces con convocatorias de última hora.

  • Día del Padre y arranque del invierno (junio)

    Un pico más chico, con foco en electro, zapatillas y ropa masculina. En Lima empieza la garúa y las activaciones se mudan bajo techo. En Cusco, el Inti Raymi del 24 de junio mueve turismo, eventos y presencia de marca.

  • Fiestas Patrias (28 y 29 de julio)

    Con la gratificación de julio circulando, el comercio empuja electrodomésticos, viajes, bebidas y ferias gastronómicas. Para muchas anfitrionas es la mejor quincena del primer semestre y la que más jornadas seguidas ofrece.

  • Cyber Days, CyberWow y fin de octubre

    Las campañas de comercio electrónico arrastran stands, activaciones de recordación y refuerzo en tienda. El 31 de octubre suma eventos temáticos entre Halloween y el Día de la Canción Criolla.

  • Navidad y cierre de año (noviembre y diciembre)

    El pico absoluto. Con la gratificación de diciembre, los centros comerciales trabajan a tope y las empresas cierran el año con celebraciones internas. Más jornadas disponibles que nunca y también más caos de agenda.

  • Agenda regional

    Fuera de Lima el año tiene sus propios hitos: el Concurso Nacional de Marinera en Trujillo en enero, la Fiesta de la Candelaria en Puno y el Carnaval de Cajamarca en febrero. Alrededor de esas fechas se abren activaciones que buscan personal local.

Para quien pasó por el stand, esos tres minutos de conversación fueron toda la marca. No hubo otra pieza de comunicación en su día.

El brief que hace cotizable un pedido: seis datos

Una propuesta seria nace de un pedido completo. Esto es lo que preguntamos antes de proponer un equipo y lo que cualquier proveedor debería preguntarte a ti, aunque la respuesta te haga perder cinco minutos.

  1. Ciudad, sede y tipo de espacio

    No basta con decir Lima. Hace falta el distrito y el tipo de recinto: centro comercial, tienda de una cadena, centro de convenciones, campus, vía pública o ruta de bodegas. De eso dependen los permisos, el tiempo de traslado y qué perfiles pueden llegar puntuales a la hora del llamado.

  2. Fechas, jornadas y turnos

    Días exactos, hora de inicio, hora de cierre y cuántas jornadas cubre cada persona. Una feria de tres días con turnos de ocho horas se planifica distinto que una activación de sábado y domingo, y los turnos rotativos exigen más gente, no la misma gente durante más horas.

  3. Funciones y tamaño del equipo

    Qué hará cada integrante: acreditación, muestreo, impulso en góndola, captación de datos, conducción con micrófono, coordinación. El número sale de las funciones, no al revés, y mezclar roles sin decirlo es lo que produce jornadas que se estiran sin acuerdo.

  4. Perfil y competencias

    Idiomas, experiencia en la categoría, manejo de micrófono, carné de sanidad si hay manipulación de alimentos, disponibilidad para viajar. Filtrarlo desde el inicio evita mandarte perfiles que se ven bien en pantalla y no cumplen el requisito real del proyecto.

  5. Uniforme, imagen y material

    Quién provee la vestimenta, qué incluye, cuándo se entrega y cómo se devuelve. También qué base de vestuario propio se da por supuesta y qué material de trabajo llega al punto. Los uniformes se pactan por escrito y deben ser apropiados al contexto; el vestuario especial se cotiza aparte.

  6. KPIs, reporte y cierre

    Qué medirá el éxito de la jornada: contactos válidos, muestras entregadas, unidades movidas, tráfico derivado al local. Definirlo antes permite reportar con números al final, y protege al equipo de que la evaluación dependa del humor de quien pasó por el stand a las seis de la tarde.

Primera generación en selección

Estamos seleccionando los primeros perfiles de la primera generación de Perú Castings. Las marcas pueden enviar su brief desde hoy; el talento interesado puede aplicar gratis.

Condiciones: lo que es normal y lo que no

En el Perú una jornada de promotora, impulsadora o anfitriona se pacta por día o por hora, se paga en soles y se cobra con recibo por honorarios electrónico, porque se trata de un servicio independiente. Para emitirlo necesitas RUC ante la SUNAT y tus ingresos entran como rentas de cuarta categoría. Cuando quien paga es una empresa que actúa como agente de retención y el recibo supera los S/ 1 500, retiene el 8 %, salvo que tengas aprobada la suspensión de retenciones, que se solicita en línea cada año si tus ingresos proyectados no superan el umbral que la propia SUNAT fija y publica. Ese umbral cambia de un año a otro: revísalo en la fuente antes de decidir. El trámite completo, paso a paso, está en la guía sobre el recibo por honorarios.

No publicamos un tarifario y no lo vamos a publicar mientras no tengamos producciones propias que medir. Cualquier cifra dicha sin conocer la ciudad, las horas, las funciones y la duración de la campaña es adivinanza disfrazada de dato. Lo que sí se puede decir es cómo se conversa: en soles, con la jornada definida, y con cuatro partidas que se pierden cuando nadie las nombra a tiempo —la hora extra pasada la hora acordada, la movilidad cuando el punto queda lejos o el cierre es de noche, los viáticos si hay que viajar y la capacitación previa, que en campañas exigentes ocupa horas y a veces se pretende regalar. Rangos orientativos con sus advertencias hay en el artículo sobre cuánto se gana en el sector.

El uniforme es de la marca y lo provee quien contrata. Se entrega con cargo, se usa durante la campaña y se devuelve limpio al final. Cuando la prenda es cara, algunas empresas piden una garantía por pérdida: es una práctica que existe, pero tiene que estar escrita, con monto y fecha de devolución. Lo que no es normal es que te cobren el uniforme como condición para trabajar, que te descuenten del pago una prenda devuelta en buen estado o que te exijan comprar piezas de marca por tu cuenta. Distinto es la base de vestuario que casi todo brief da por supuesta y que sale de tu armario: pantalón oscuro sin roturas, polo blanco liso, zapatillas limpias, zapatos negros cerrados de taco bajo.

Sobre la captación de datos del público hay una responsabilidad que muchas convocatorias omiten. Los formularios de sorteo y las bases que se llenan en una activación están sujetos a la Ley N.° 29733, de Protección de Datos Personales, y la marca que los recoge es la responsable ante la Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales. En la práctica eso significa que el texto de consentimiento lo redacta la empresa, no la promotora, y que nadie debería pedirte guardar copias de esos datos en tu propio celular. Si el brief no trae ese texto, pregúntalo antes de empezar.

  • Las funciones no cambian el día del evento

    Si te contratan para protocolo, no terminas cargando cajas en almacén. Un cambio de función se conversa antes, con su ajuste, y nunca a media jornada.

  • Pausas, hidratación y un lugar donde sentarse

    Estar de pie seis u ocho horas es parte del oficio; hacerlo sin refrigerio ni acceso a agua no lo es. En jornadas largas, esas condiciones se preguntan y se dejan por escrito.

  • El retorno de noche se acuerda antes

    Si el evento cierra tarde en Barranco, Miraflores o el Callao, la movilidad de salida es tema del brief y no de una conversación en la vereda a las once.

  • Ninguna convocatoria seria cobra por trabajar

    Ni inscripción, ni curso obligatorio, ni «derecho de casting». Tampoco se cita a nadie en hoteles ni casas particulares. Cómo reconocer esas señales está en <a href="/politica-antifraude/">la política antifraude</a>.

  • Tu imagen tiene dueña y eres tú

    Si la marca quiere usar fotos o video de la jornada en sus redes o en pauta, ese uso es aparte del servicio y se autoriza por escrito, como manda el artículo 15 del Código Civil.

Cómo se postula y qué pasa después

La entrada es un formulario en línea que no cuesta nada y nunca costará. Pide de 1 a 10 fotos de hasta 10 MB cada una —sirven las del celular, tomadas con luz de día y sin filtros—, además de tu WhatsApp, tu correo electrónico y tu cuenta de Instagram, que son obligatorios porque son el canal por el que se coordina una jornada de campo. También registramos fecha de nacimiento, departamento, ciudad, estatura y talla de calzado en numeración europea o estadounidense. Esas fotos son privadas: no se publican en ninguna parte, sirven únicamente para la evaluación y se tratan conforme a la Ley N.° 29733. El único canal de contacto con la plataforma es ese mismo formulario.

Para este segmento no hace falta book profesional ni haber pisado una feria antes. Lo que pesa es otra cosa y conviene decirlo con nombre propio: soltura para conversar con desconocidos, dicción clara, memoria para un argumentario que se recita cuarenta veces al día sin sonar a grabación, puntualidad de hierro y aguante en la hora seis. Si hablas inglés u otro idioma, escríbelo desde el inicio: en ferias B2B y eventos corporativos es de los primeros filtros que se aplican. Si tienes carné de sanidad vigente, también, porque abre las jornadas de degustación.

Después de enviar el formulario, una persona revisa la postulación. Puede demorar, porque la revisión no es automática y no toda candidata recibe invitación. Cuando el perfil encaja, se extiende una invitación a un casting de ingreso: una instancia de evaluación para el directorio fundacional, sin cliente detrás, sin campaña y sin pago. Es la puerta, no el empleo. Las convocatorias abiertas están publicadas con esas condiciones a la vista.

La advertencia va completa porque es la médula de trabajar con honestidad: postular no asegura representación, ni castings, ni jornadas, ni ingresos, y no existe ningún servicio adicional que cambie ese resultado. Mientras esperas, lo útil es concreto: practica el argumento de un producto cualquiera en voz alta y cronometrado, camina una hora con los zapatos que usarías en jornada, ordena tu perfil de Instagram para que se vea profesional —el criterio está en el artículo sobre redes sociales para modelos— y lee la mecánica completa del oficio en la guía sobre trabajar como anfitriona o impulsadora.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre promotora, impulsadora y anfitriona en el Perú?

La promotora ejecuta activaciones de marca fuera del anaquel, con dinámicas, muestreo y captación de contactos. La impulsadora trabaja dentro del punto de venta, junto al producto, y su objetivo es la venta del turno. La anfitriona se ocupa del protocolo donde hay invitados y agenda: acredita, ubica y hace que el programa fluya. Un mismo proyecto puede combinar los tres roles, y el brief define cuántas personas de cada uno.

¿Puedo trabajar en eventos sin experiencia previa?

Sí puedes postular sin experiencia. Es el segmento con la barrera de entrada más baja del sector porque no exige book profesional ni medidas de pasarela: exige puntualidad, dicción, memoria para el argumentario y resistencia física. Los requisitos de base son ser mujer, tener 18 años o más y residir en el Perú. Postular, eso sí, no equivale a quedar seleccionada.

¿Cuánto se paga una jornada de promotora o anfitriona?

No publicamos tarifas porque cada jornada depende de la ciudad, las horas, las funciones, la categoría del producto y la duración de la campaña. Lo que sí es fijo es la forma: se pacta en soles, por día o por hora, y se cobra con recibo por honorarios electrónico ante la SUNAT como renta de cuarta categoría. Cualquier monto vale solo cuando está escrito y aceptado por ambas partes.

¿Se necesita RUC para trabajar como impulsadora?

Sí, en la práctica se necesita, porque el pago se hace contra recibo por honorarios electrónico y ese recibo se emite con RUC ante la SUNAT. Si la empresa que paga es agente de retención y el recibo supera los S/ 1 500, retiene el 8 % salvo que tengas aprobada la suspensión de retenciones. El umbral anual lo fija la SUNAT y cambia cada año, así que conviene verificarlo en su portal antes de tramitarlo.

¿Se trabaja en eventos fuera de Lima?

Sí. Arequipa, Trujillo, Chiclayo, Piura, Cusco, Huancayo, Ica, Tacna e Iquitos tienen retail moderno, ferias regionales y calendario propio, y las marcas suelen preferir personal de la misma ciudad para no asumir pasajes ni hospedaje. Aceptamos postulaciones desde los 24 departamentos y el Callao, y el formulario pregunta departamento y ciudad justamente para no proponer traslados imposibles.

¿Quién paga el uniforme y qué vestuario debo tener yo?

El uniforme corporativo lo provee y lo paga la marca que contrata, se entrega con cargo y se devuelve limpio al cerrar la campaña. Que te lo cobren como condición para trabajar no es normal. Lo que sí sale de tu armario es la base que casi todos los briefs dan por supuesta: pantalón oscuro, polo blanco liso, zapatillas limpias y zapatos negros cerrados de taco bajo.

Soy una marca y necesito equipo para una activación. ¿Cómo empiezo?

Envía tu pedido desde la página de booking con seis datos: ciudad y sede, fechas y turnos, funciones y número de personas, perfil requerido, uniforme y material, y los KPIs con los que medirás la jornada. Respondemos con perfiles ya evaluados y condiciones orientativas, o con la verdad de que todavía no tenemos ese perfil disponible. Nada queda reservado hasta que existe un acuerdo escrito.

¿El casting de ingreso es una jornada pagada?

No. Es la evaluación de entrada al directorio fundacional y no tiene cliente, campaña ni remuneración asociada. Cuando exista una convocatoria que corresponda a un proyecto real de una marca, se comunicará como tal, con sus condiciones por escrito. Ninguna etapa del proceso tiene costo para la postulante, ni antes ni después.

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