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Cómo es un día de grabación en el Perú, del llamado al cierre
Un día de grabación es la jornada completa de trabajo en la que se produce el material que alguien contrató: las fotos de una campaña, las tomas de un comercial, el video vertical de una marca, las páginas de un lookbook. Arranca con el llamado —la hora a la que tienes que estar en el punto indicado y a disposición del equipo— y termina cuando producción anuncia el cierre. En el Perú un día de grabación se pacta en ocho horas, en la práctica se estira a diez o doce, y frente a cámara estarás una fracción sorprendentemente pequeña de ese tiempo.
Eso descoloca a quien nunca pisó un set: la jornada no es «la sesión de fotos». Es un operativo con cronograma, presupuesto por hora y quince o veinte personas coordinadas para que la cámara ruede. Tú eres una pieza indispensable y, a la vez, una que pasa buena parte del día esperando. Entender la mecánica —qué ocurre antes de la primera toma, por qué se espera tanto y cómo se cierra— distingue a quien vuelven a llamar de quien apenas sobrevivió la fecha.
Esta guía describe la jornada tal cual ocurre acá: tráfico limeño, el cielo gris de julio y el sol de enero, estudios en Lince o Barranco, locaciones en los balnearios del sur, viajes desde provincias y el recibo por honorarios que emitirás al terminar. La escribimos desde Perú Castings, una plataforma que recién abre y aún no tiene producciones propias que narrar: esto es el oficio del set peruano, no una oferta de trabajo.
Qué es un día de grabación y qué lo distingue de un casting
Un casting dura minutos y sirve para decidir; un día de grabación dura horas y sirve para ejecutar lo ya decidido. En la sala te comparan contra un perfil escrito y puedes irte sin saber nada. En el set ya te eligieron, hay orden de servicio, se alquiló el estudio y se convocó al equipo: el riesgo dejó de ser «no quedar» y pasó a ser «no cumplir». Esa inversión explica casi todas las reglas que vienen después.
La segunda diferencia es de dinero. Un casting no se paga; una jornada de grabación sí, y por eso el reloj se vuelve el personaje principal. Cada hora detenida le cuesta al productor el estudio, las luces, el catering y a veces la locación. Cuando alguien te apura en el set no hay descortesía: hay aritmética de presupuesto corriendo en la cabeza de quien responde por ese dinero.
La tercera es de expectativa sobre ti durante la jornada. En una sala de casting se mide potencial; en el set se mide fiabilidad: si llegas puntual, te cambias rápido, repites igual y no complicas a nadie. Eso no es glamoroso y es exactamente lo que se comenta después, cuando el equipo arma el siguiente día de grabación. Si aún no fuiste a una convocatoria, lee antes cómo prepararse para un casting de modelaje.
El llamado: por qué la hora de citación no es la hora de la primera toma
El llamado es la hora a la que debes estar presente en el punto indicado, con tus cosas y lista para pasar a maquillaje. No es la hora de salir de casa, no es la hora de la primera foto y no es una sugerencia. Si el llamado dice 6:30 en un estudio de Jesús María, a las 6:30 ya estás adentro y no bajando de un taxi en la esquina.
Casi siempre el llamado del talento es escalonado y sale de una cuenta hacia atrás desde la primera toma. Si se quiere empezar a las 9:00, maquillaje y peinado toman noventa minutos, vestuario y prueba de cámara otros cuarenta y el equipo necesita dos horas de montaje previo, el llamado técnico será a las 6:00 y el tuyo a las 7:00. Por eso puede pasar que llegues temprano y la primera toma salga a las 10:30 sin que nadie haya hecho nada mal.
El documento que ordena el llamado se llama hoja de llamado, y una producción seria la manda por escrito la víspera. Debería traer, como mínimo:
- Hora de citación y hora estimada de cierre, con aviso de si puede extenderse.
- Dirección exacta: distrito, calle, número, referencia y a nombre de quién preguntar.
- Nombre y celular de la persona de producción que va a recibirte.
- Qué se graba: producto, formato, cuántos looks o cuántas referencias.
- Qué debes llevar: ropa interior determinada, calzado propio, documentos.
- Si hay movilidad y si el refrigerio lo cubre la producción.
- Lo pactado: tarifa en soles, horas incluidas, uso de las imágenes y a nombre de quién emites el recibo.
Cuando el llamado llega sin hoja, pregunta por escrito y guarda la respuesta. Un mensaje de WhatsApp con esos siete puntos y un «conforme» de la otra parte funciona como acuerdo y evita la discusión más común del rubro peruano: las horas extra al final del día de set. Si nadie responde nada concreto, ya sabes bastante sobre cómo estará organizada la jornada.
Una regla más, para interiorizar desde el primer día de grabación: si vas a llegar tarde, avisa apenas lo sepas. Diez minutos de aviso reordenan el turno de maquillaje; diez minutos de silencio paran a todo el mundo. Y si el retraso es de la producción, tómalo como dato sobre la jornada que viene.
La víspera y el traslado: cómo llegar entera al set
La víspera de un día de grabación se parece a la de un examen, pero al revés: lo que rinde no es estudiar, es descansar. Dormir siete u ocho horas cambia la piel, la mirada y la paciencia de la tarde más que cualquier producto. Come antes de salir aunque el llamado sea a las cinco: en muchas producciones el desayuno llega a media mañana y empezar en ayunas la jornada de doce horas se paga caro.
Hay cosas que no se hacen en las cuarenta y ocho horas previas, y cada una tiene su razón técnica:
- Nada nuevo en la piel. Ni limpieza profunda, ni exfoliación, ni cera el mismo día: la piel enrojecida obliga a maquillar pesado y a retocar cada toma.
- Nada nuevo en el pelo. Tinte, corte o flequillo cambian el rostro que contrataron y rompen la continuidad con lo ya grabado.
- Uñas cortas y sin esmalte saltado, salvo que el brief pida un color: las manos salen más de lo que crees.
- Cero bronceado reciente ni marcas de sol. Una marca de tira en el hombro obliga a retoque digital en todas las imágenes.
- Sin alcohol la noche anterior. Se ve en la cara y en la energía de la última hora.
El traslado merece su propio cálculo. En Lima la distancia se mide en minutos y no en kilómetros, y a las seis de la mañana la Vía Expresa, la Panamericana y los accesos al Callao ya están cargados. Si el estudio queda en Barranco, Surco, San Borja, Miraflores o Magdalena y vienes desde el cono norte, San Juan de Lurigancho o Ventanilla, calcula el doble de lo que promete la aplicación; el Metropolitano y la Línea 1 del Metro de Lima dan tiempos más previsibles que un auto en hora punta. Muchas producciones mandan movilidad cuando el llamado es de madrugada: confirma punto y hora de recojo la noche anterior.
Cuando la locación no es un estudio, el día de grabación cambia entero. Una jornada de fotos en los balnearios del sur —Asia, Punta Hermosa— implica salir de madrugada por la luz temprana y volver de noche; grabar en Gamarra, en La Victoria, obliga a coordinar con el flujo de la galería; una activación en el Jockey Plaza, Larcomar o Mega Plaza se rige por el horario del centro comercial.
Si vienes de provincias, el cálculo incluye pasajes y hospedaje, y eso se cierra por escrito antes de comprar nada. Volar desde Arequipa, Trujillo, Chiclayo, Piura o Iquitos al Jorge Chávez para llegar de madrugada el mismo día es un riesgo que ninguna producción seria te pide asumir: lo normal es viajar la víspera con hospedaje cubierto. Y si te convocan a la sierra, considera la altura: en Cusco, Puno o Huancayo conviene llegar un día antes y no encarar el día de grabación recién bajada del avión.
Quién es quién en el set y a quién le hablas
Un set peruano mediano reúne entre diez y veinticinco personas y a casi ninguna le corresponde resolver tus dudas. Saber quién hace qué en el set evita el error clásico de la principiante: preguntarle al cliente lo que debe preguntarle a producción.
| Rol | Qué hace | ¿Le hablas? |
|---|---|---|
| Productora o jefa de producción | Manda presupuesto, cronograma y contratos | Sí, para todo lo administrativo |
| Asistente de producción | Te recibe, te ubica, te avisa cuándo entras | Sí, es tu interlocutora del día |
| Coordinadora de talentos | Ordena modelos y extras, revisa fichas y datos | Sí, resuelve tus dudas prácticas |
| Directora o director | Decide tono, actuación y tomas de video | Sí, cuando te dirige |
| Fotógrafa o fotógrafo | Manda en el encuadre y en la luz | Sí, durante la toma |
| Estilista o vestuarista | Arma los looks y cuida las prendas | Sí, y con confianza |
| Maquillaje y peinado | Te prepara y te retoca | Sí, avisa alergias y lentes de contacto |
| Cliente, marca o agencia | Aprueba o rechaza lo que ve en el monitor | No: sus notas bajan por producción |
La lectura práctica de la jornada es simple. Tu canal por defecto en el set es producción: hambre, frío, dolor, dudas de horario, un problema de vestuario o cualquier incomodidad se le dicen a la asistente de producción o a la coordinadora de talentos, y ellas lo escalan. Al cliente se le saluda y no se le negocia nada; a quien dirige se le responde con trabajo, no con preguntas largas.
Hay una figura peruana que conviene reconocer porque abunda en las producciones chicas: la persona que hace de todo. En un día de grabación para una marca de galería puede haber tres personas, y quien te contrató por WhatsApp es la misma que te maquilla, dispara y aprueba la foto. No es mala señal por sí sola, pero el acuerdo escrito pesa todavía más.
Una jornada de grabación hora por hora
La cronología que sigue corresponde a una jornada de grabación tipo en un estudio limeño, con llamado a las 7:00 y cierre pactado a las 17:00. Los horarios cambian según el proyecto, pero el esqueleto se repite en casi todas las producciones comerciales del país.
| Hora | Qué ocurre en el set | Dónde estás tú | Qué se espera de ti |
|---|---|---|---|
| 5:30 | El equipo monta luces, fondo y cámara | Camino al estudio | Salir con margen y avisar si algo pasa |
| 7:00 | Llegada del talento, registro y DNI | Recepción | Puntualidad y saludo al equipo |
| 7:30 | Maquillaje y peinado | Silla de maquillaje | Cara lavada, pelo limpio, quedarte quieta |
| 9:00 | Fitting y armado del primer look | Camerino | Avisar de inmediato si algo no calza |
| 9:30 | Prueba de luz y encuadre | En la marca del piso | Inmovilidad y atención |
| 10:00 | Primer bloque de tomas | Frente a cámara | Ritmo, consistencia y escucha |
| 11:30 | Revisión del cliente y ajustes | Espera cerca del set | No desarmar peinado ni vestuario |
| 12:00 | Segundo bloque y cambios de look | Camerino y set | Cambios rápidos, cuidado con las prendas |
| 13:30 | Refrigerio | Zona de comida | Proteger el vestuario, volver a la hora |
| 14:15 | Tercer bloque, el más largo | Frente a cámara | Sostener la energía cuando ya cansa |
| 16:00 | Tomas de seguridad, video y detalle | Set | Paciencia con las repeticiones |
| 17:00 | Cierre, devolución y conformidad | Camerino y producción | Revisar horas, recibo y forma de pago |
Dos lecturas de la tabla. Entre el llamado y la primera toma pasaron tres horas y ninguna fue tiempo perdido. Y el trabajo frente a cámara ocupó cinco horas de diez, con muchas pausas de treinta segundos mientras alguien mueve una luz o cambia un lente.
Cuando el día de grabación es de video con sonido directo, suma media hora a cada tramo y espera bloques más lentos. Cuando es una jornada de fotos de e-commerce con muchas referencias, el ritmo se acelera y los cambios se multiplican, como detalla la guía sobre modelaje de catálogo y e-commerce en el Perú.
Maquillaje, peinado y vestuario: las horas invisibles del día de set
Casi nadie anticipa cuánto dura esta parte de la jornada. Un maquillaje limpio de catálogo toma cuarenta y cinco minutos; uno de campaña, con peinado elaborado, puede tomar dos horas. En ese rato no haces nada más que estar sentada, con la cabeza quieta y el celular abajo. Es el único momento tranquilo del día de set: aprovéchalo para desayunar y respirar, porque después el ritmo no baja.
Llega con la cara lavada e hidratada, sin base ni corrector, y con el cabello limpio, seco y sin producto. Es el reclamo más frecuente de las maquilladoras peruanas: quien aparece maquillada obliga a desmaquillarla primero, y ese cuarto de hora sale del cronograma de todos. Si tienes alergias, piel sensible o usas lentes de contacto, se dice al sentarse.
Después viene vestuario, y ahí aparece la palabra clave de la jornada: continuidad. La estilista fotografía cada look armado —prenda, accesorios, peinado, calzado— para reconstruirlo idéntico si hay que retomar. Por eso no se cambia nada por cuenta propia entre tomas ni se suelta el cabello «un ratito»: cualquier ajuste se pide en el set y lo hace quien corresponde.
El camerino y lo que puedes exigir sin incomodar a nadie
En cualquier día de set, un espacio para cambiarte con privacidad no es un favor: es una condición básica que una producción profesional resuelve antes de que llegues. Puedes pedir un cuarto cerrado o al menos un biombo, que nadie entre mientras te cambias y que no haya celulares apuntando. En una locación improvisada la solución suele ser una carpa o una habitación asignada; si no existe ninguna, es legítimo pedir que se resuelva antes de seguir.
Un detalle peruano que se agradece en el set: los estudios limeños están fríos entre junio y setiembre, y las locaciones de la sierra lo están todo el año en las primeras horas. Lleva casaca o chompa para los tiempos muertos y sácatela antes de entrar a la toma. En verano pasa lo contrario: las luces calientan y el maquillaje se corre.
Frente a cámara: tomas, repeticiones y cómo se recibe la dirección
Antes de tu primera toma habrá una prueba de luz, y a veces te toca quedarte inmóvil mientras alguien mide y mueve una lámpara treinta centímetros. Después marcarán el piso con cinta: ese es tu punto exacto, y volver a él sin que te lo repitan es una de las habilidades más valoradas, porque toda la luz está calculada para ese medio metro.
En un set de fotografía el ciclo es rápido: se dispara en ráfagas cortas, se corrige con dos palabras y se vuelve a disparar. En video es más ritual y conviene conocer las palabras: «silencio en el set» significa que nadie habla ni camina; «grabando», que ya corre el material; «acción», que empieza tu parte; «corte», que puedes salir. Entre una y otra hay pausas largas en las que la cámara se recoloca y tú te quedas donde estás, sin desarmar la pose.
En un día de grabación vas a repetir la misma acción muchas veces y la razón casi nunca eres tú. Se repite porque un reflejo entró en el lente, porque el foco falló, porque pasó una moto, porque el cliente quiere otra opción o porque falta una toma de seguridad. Cuando alguien pide «una más» no es una corrección encubierta: es un seguro barato contra un problema técnico que se vería recién en edición.
La dirección llega en frases muy cortas y lo que se espera de ti es ejecución limpia. Tres hábitos marcan la diferencia en el set y no se enseñan en ningún curso:
- Repetir idéntico cuando te lo piden. El mismo gesto, la misma mano, el mismo tiempo: la continuidad permite montar dos tomas distintas como una sola secuencia.
- Cambiar solo lo que te pidieron. Si escuchas «más lento», cambia la velocidad y deja el resto igual. Cambiar tres cosas a la vez obliga a repetir otra vez.
- No comentar la toma anterior. Ni disculparte, ni explicar, ni pedir opinión: se asiente y se hace de nuevo. En una jornada de grabación larga ese silencio profesional ahorra media hora acumulada.
Sobre el monitor: puedes mirarlo si te invitan, pero no pidas ver cada foto ni opines sobre la selección. Y sobre tu celular: en casi todo día de grabación peruano está prohibido fotografiar lo que se graba, sobre todo si es una colección que aún no sale a la venta.
Las esperas y el cuerpo: el oficio menos glamoroso de la jornada
Si hubiera que resumir un primer día de grabación en una palabra, sería «esperar». Se espera a que terminen de montar, a que el cliente responda un correo, a que llegue una prenda de última hora, a que se despeje el cielo, a que el equipo almuerce. Esas pausas no son desorganización: son la respiración normal de cualquier producción audiovisual.
Lo que sí administras es cómo pasas las esperas de la jornada. Lo que funciona:
- Quedarte localizable. Avisa a producción si vas al baño o sales a tomar aire: que te busquen y no te encuentren es de las pocas cosas que de verdad molestan en el set.
- Cuidar el trabajo hecho. No apoyes la cabeza en la pared con el peinado armado ni comas con el vestuario puesto.
- Traer con qué ocupar la cabeza. Audífonos, un libro, algo que no exija concentración: la espera se vuelve ansiosa cuando solo miras el reloj.
- Comer cuando toca. Si el refrigerio es a la una y te lo saltas, a las cuatro no vas a tener energía y se nota en la cara.
El cuerpo hace su parte en el set. Son muchas horas de pie, con calzado que no siempre es tu talla, bajo luces que calientan y en poses que se sostienen más de lo que parece. Lleva medias limpias, zapatillas para moverte entre bloques, tu botella de agua y algo de comer por si el catering se demora. Si algo duele de verdad, se dice: ninguna toma vale una lesión.
Queda la parte que menos se conversa. La jornada puede ser solitaria, hay silencios que se leen como juicio y siempre hay alguien mirando una pantalla con cara seria por motivos ajenos a ti. Acá basta una regla: si el equipo no dice nada, es que todo va bien.
Qué llevar a un día de grabación
La mochila de un día de grabación es más grande que la del casting: vas a pasar diez horas fuera de casa y hay cosas que ninguna producción está obligada a darte. Esta lista resuelve la mayoría de los imprevistos de la jornada:
- DNI vigente. Te lo piden al llegar, para la lista de asistencia y el registro de la producción. Si ya tienes RUC, lleva el número anotado.
- Ropa interior sin costuras, en nude y en negro, más un strapless: es el pedido más frecuente de vestuario y el que más se olvida.
- Medias limpias y zapatillas cómodas para los tramos en que no estás en cámara.
- Casaca o chompa ligera para el aire acondicionado y para la garúa limeña de julio.
- Celular cargado y powerbank. Vas a usar el mapa, avisar en casa y esperar mucho rato.
- Kit mínimo propio: desodorante, papel absorbente, bálsamo labial, curitas, ligas, peine y pinzas de ropa.
- El calzado o las prendas propias que figuren en la hoja de llamado.
- Una copia del chat con las condiciones, por si al cierre hay que recordar lo pactado.
Lo que se queda en casa antes de un día de grabación: ropa de más «por si acaso», maquillaje propio para usar sobre el del equipo, joyas de valor y acompañantes que aparecen sin avisar. Ir acompañada es legítimo y basta con anunciarlo antes; lo que complica a producción es presentarse con dos personas en una jornada de fotos apretada sin consultarlo.
Tus derechos en el set y las señales de alarma
Aceptar un trabajo no te obliga a aceptar cualquier cosa que ocurra en el set. En el Perú hay tres marcos que te respaldan y conviene tenerlos claros.
Tu imagen. El artículo 15 del Código Civil peruano establece que la imagen y la voz de una persona no pueden aprovecharse sin su autorización expresa. Esa autorización debe decir cuatro cosas: en qué medios se usará el material, en qué territorio, por cuánto tiempo y si hay exclusividad de rubro. Un uso «redes y web de la marca, Perú, doce meses» es corriente y suele ir dentro de la tarifa de la jornada; un «todos los medios, todo el mundo, a perpetuidad» es otro producto y vale otro precio. La página de derechos de imagen explica cómo leer esa cláusula antes de firmarla.
Tus datos. Tu DNI, tus fotos, tu celular y tus medidas son datos personales protegidos por la Ley N.° 29733, con la Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales como entidad de control y con derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición a tu favor. Preguntar quién guarda tu material, para qué y por cuánto tiempo es lo que corresponde.
Tu integridad. Puedes negarte a cualquier cosa que no estuviera acordada por escrito: ropa interior o de baño que apareció recién en el camerino, desnudo, escenas con animales, agua fría, altura o cualquier riesgo físico no anunciado. Puedes retirarte en cualquier momento si algo cruza tus límites. Nuestra política de talentos describe cómo entendemos ese trato en cualquier propuesta que salga de esta plataforma.
Las señales de alarma dentro de un día de grabación son reconocibles. Ninguna de estas es normal:
- Que aparezcan prendas, poses o contenidos fuera del brief presentados como «un extra rapidito».
- Que no haya un lugar con privacidad para cambiarte y se te empuje a hacerlo delante de todos.
- Que el horario se extienda cuatro horas sin que nadie mencione la hora extra ni el pago adicional.
- Que te hagan firmar al final un documento que no puedes leer con calma.
- Que la cita sea en una casa particular o un hotel, sin equipo alrededor, cuando te convocaron a un estudio.
- Que te pidan quedarte a solas para «unas tomas aparte» después del cierre.
- Que se te pida dinero por cualquier concepto: un trabajo se le paga a la modelo, jamás al revés.
La respuesta es la misma siempre: decirlo en el momento, avisar a alguien de confianza dónde estás y retirarte si no se corrige. Después quedan el Libro de Reclamaciones y la denuncia ante INDECOPI por la vía de consumo, además de la Policía Nacional o el Ministerio Público cuando hay delito. Nuestra política antifraude detalla qué comunicaciones son legítimas y cuáles no pueden serlo hoy.
El cierre de la jornada: conformidad, vestuario, recibo y pago
El cierre se anuncia en voz alta y es el único momento en que se da por terminado el día de grabación. Hasta entonces sigues contratada, aunque lleves dos horas sentada. Cuando lo escuchas, una rutina de diez minutos en el set te ahorra semanas de problemas.
Primero, el vestuario: devuelve todo lo que te dieron, en el mismo estado y a la misma persona —prendas, accesorios, calzado, incluso los ganchos— y revisa el camerino antes de salir, porque tu ropa se mezcla con la de producción. Segundo, la asistencia: firma la lista o la conformidad y verifica que la hora de salida anotada sea la real y no la prevista.
Tercero, las horas extra. Si la jornada de grabación pactada era de ocho horas y estás cerrando a las once, ese es el momento de mencionarlo, con calma y frente a producción, no al día siguiente por chat. Lo habitual en el mercado peruano es calcular la hora adicional a partir de la tarifa del día, y lo importante es que quede escrito antes de irte. Cuarto, la facturación: a qué razón social se emite el recibo, con qué RUC y en qué fecha se paga.
La mecánica del cobro tras la jornada es la misma para casi todo el rubro. Una modelo, una actriz o una anfitriona presta un servicio independiente, así que su ingreso es renta de cuarta categoría ante SUNAT: se saca RUC con el DNI, se emite un recibo por honorarios electrónico por cada trabajo y se declara. Cuando quien paga es una empresa designada agente de retención y el recibo supera S/ 1 500, retiene el 8 % y lo abona a tu nombre como adelanto del impuesto anual; eso se evita solo con la suspensión de retenciones aprobada, que se solicita en línea cada año cuando los ingresos proyectados no superan el umbral que SUNAT fija y que cambia de un ejercicio a otro. El paso a paso está en la guía sobre el recibo por honorarios para modelos.
Los plazos varían y conviene preguntarlos el mismo día del llamado. Un estudio pequeño o una marca de galería suele pagar dentro de la semana; una productora trabaja a quince o treinta días desde la emisión del recibo; una empresa grande puede irse a sesenta, con orden de servicio de por medio, y ahí el número de la orden es tu mejor herramienta de seguimiento. Cómo se arma esa tarifa, y por qué el uso de las imágenes pesa tanto como las horas trabajadas, está en cuánto gana una modelo en Perú.
Un último gesto que no cuesta nada: despídete del equipo. En un circuito chico esa gente arma el siguiente día de grabación la semana entrante y recuerda perfectamente quién se fue sin decir nada.
Cómo cambia el día de grabación según el tipo de producción
No todas las jornadas se parecen: «grabación» cubre desde una jornada de fotos de ocho horas para una tienda en línea hasta un rodaje publicitario con dos días de preproducción. Esta comparación resume qué esperar de la jornada en cada caso.
| Tipo de producción | Duración típica | Cuántas personas | Ritmo | Lo que más pesa |
|---|---|---|---|---|
| Catálogo y e-commerce | 8 a 10 horas | 5 a 12 | Alto, muchas referencias | Velocidad y consistencia |
| Comercial de televisión o pauta digital | 10 a 14 horas | 20 a 40 | Lento, muchas repeticiones | Continuidad e interpretación |
| Contenido UGC para una marca | 3 a 6 horas | 1 a 3 | Autónomo y variable | Naturalidad y guion propio |
| Evento, activación o feria | 4 a 8 horas por turno | Equipo comercial | Constante y de pie | Trato con el público |
| Pasarela o presentación de colección | Ensayo más función | Producción grande | Concentrado en pocas horas | Puntualidad y orden |
| Ficción para televisión | Varios días seguidos | 30 o más | Muy lento entre tomas | Texto, marcas y paciencia |
Dos matices peruanos sobre esa tabla. El primero es el clima: entre junio y setiembre el cielo cerrado de Lima obliga a mover exteriores a un set de fotografía techado o a viajar al norte buscando sol, y eso cambia horarios y llamados de un día para otro; entre enero y marzo pasa lo contrario y los rodajes de playa arrancan de madrugada. En la sierra —Arequipa, Cusco, Huancayo— la radiación es alta todo el año y se graba temprano o con difusores.
El segundo es el calendario. La producción peruana se concentra antes de cada fecha comercial, no durante: el Día de la Madre se graba en marzo, Fiestas Patrias en junio, los Cyber Days y el CyberWow en setiembre y octubre, Navidad entre octubre y noviembre y la campaña escolar entre diciembre y enero. Si te convocan con urgencia en esos meses es porque toda la industria graba a la vez; si agosto está tranquilo, no hiciste nada mal.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura un día de grabación en el Perú?
La jornada estándar se pacta en ocho horas y es habitual que llegue a diez o doce, sobre todo en comerciales y producciones con locación. Lo que debe estar escrito antes es la hora del llamado, la hora estimada de cierre y cómo se paga la hora extra. Un día de grabación sin cierre pactado es el origen del conflicto más común del rubro.
¿Por qué el llamado es tan temprano si mi primera toma es al mediodía?
Porque el llamado se calcula hacia atrás desde la primera toma, sumando maquillaje, peinado, vestuario, prueba de luz y el margen del tráfico limeño. Además el equipo necesita horas de montaje y no se entra a un set que todavía se está armando. Esa espera es parte de la jornada contratada, no tiempo perdido.
Si la grabación termina antes de lo previsto, ¿me pagan completo?
Sí, si lo pactado fue una jornada. La tarifa de un día de grabación cubre tu disponibilidad y el uso acordado de las imágenes, no las horas efectivas frente a cámara. Por eso conviene que el acuerdo diga «jornada» y no «por hora», en el mismo mensaje donde figura el monto en soles.
¿Puedo ir acompañada a un día de set?
Sí, avisando antes. Lo normal es que tu acompañante espere en una zona designada y no en el área de trabajo, porque el espacio es escaso y los equipos son delicados. Anunciarlo por escrito la víspera evita cualquier fricción en el set; llegar con acompañantes sin avisar complica a producción.
¿Puedo subir a mis redes las fotos del set?
Casi nunca el mismo día. La mayoría de las producciones pide esperar al lanzamiento de la campaña, y algunas prohíben cualquier registro propio en el set. Pregunta a producción qué puedes publicar y cuándo: adelantarte con el material de un cliente cierra puertas rápido.
¿Qué hago si en el set me piden algo que no estaba acordado?
Puedes decir que no, en el momento y sin explicaciones largas. Lo correcto es plantearlo a producción, recordar lo que sí estaba escrito y pedir que se resuelva antes de continuar; si insisten, retirarte es legítimo. Avisa siempre a alguien de confianza dónde estás y, si hubo abuso, quedan INDECOPI y la denuncia policial o fiscal.
¿Necesito RUC antes de mi primera jornada de grabación?
No para aplicar ni para ir a un casting, pero sí para cobrarle a una empresa formal: el pago se hace contra recibo por honorarios electrónico y ese recibo exige RUC. Sacarlo es gratuito y se hace con el DNI ante SUNAT. Si tu primer día de grabación llega antes, avísalo apenas te confirmen.
¿Aplicar a Perú Castings me asegura una fecha de grabación?
No. Somos una plataforma nueva, sin roster público, sin clientes que nombrar y sin producciones que repartir; aplicar es gratis, la revisión es manual y no compromete representación, castings ni ingresos. Lo que sí puedes esperar es que cualquier propuesta nuestra llegue con horario, tarifa en soles, uso de imagen y forma de pago por escrito.
Antes de tu primer día de grabación
Si algo debería quedar de todo esto es que un día de grabación se gana en los márgenes: en la hora de salida bien calculada, en el aviso que diste a tiempo, en la prenda que devolviste doblada, en la pregunta que hiciste a producción en lugar de al cliente y en la toma cuarenta que se parece a la cinco. Nada de eso aparece en las fotos y todo eso decide si vuelven a llamarte.
También hay que decir la parte incómoda: la jornada cansa, aburre por tramos y rara vez se parece a la idea romántica del oficio. Quien llega sabiendo eso trabaja tranquila; quien espera un evento glamoroso se frustra a las once. La buena noticia es que el día de set se aprende rápido: a la segunda ya lees los tiempos, las palabras y las jerarquías sin que nadie te las explique.
Si quieres entrar a nuestro proceso de evaluación, puedes aplicar a Perú Castings desde el formulario del sitio: es gratuito, recibimos solo a mujeres mayores de dieciocho años residentes en el Perú, de cualquier departamento, y pedimos fotos hechas con tu celular, tus datos reales y tus medidas sin adornos. No prometemos fechas ni convocatorias; prometemos leer con atención y contarte las condiciones completas antes de que digas que sí.